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Santa Teresa

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Así como el barrio de Lapa encarna el espíritu de la bohemia carioca, el barrio de Santa Teresa es el reducto de la intelectualidad y el arte de Rio de Janeiro. Un barrio encaramado en las empinadas laderas de un morro que durante los primeros años del siglo XX vivió su mayor momento de esplendor, de lo cual dan testimonio las hermosas casas palacete que todavía pueden admirarse; un barrio que va recuperado su vitalidad y se transforma nuevamente en punto de atracción, aunque esta vez para aquellos que buscan refugio y tranquilidad para dar rienda suelta a su espíritu creativo, a tal punto que se ha ganado el título de “el Montmartre Carioca”.

Además, cada día son más los turistas que eligen Santa Teresa como base para sus viajes de turismo en Rio de Janeiro y eso no es de sorprender porque en el barrio abundan los alojamientos, ideales para todo presupuesto, desde albergues y bed & breakfast, hasta maravillosos hoteles boutique, todos con impresionantes vistas de la ciudad.




Santa Teresa, un barrio lleno de historia

Lo que ahora es un barrio turístico, lleno de hoteles y restaurantes con encanto, fue en sus inicios un barrio burgués, donde encontraron refugio las clases acomodadas de la sociedad carioca, que en lo alto del morro disfrutaban de un clima agradable mucho más suave en verano que en las costas bajas de la ciudad. En Santa Teresa, las personas con dinero encontraron el espacio ideal para construir sus mansiones rodeadas de jardines y organizar elegantes fiestas que reunían a la flor y nata de la sociedad.

convento de santa teresa rio de janeiro

Convento de Santa Teresa

La historia de Santa Teresa se remonta al siglo XVII cuando el morro, cubierto de una densa vegetación, servía como ruta de escape para los esclavos fugados. Por ese entonces, el morro era conocido con el nombre de Morro do Desterro debido a que allí vivía una única persona, don Antônio Gomes do Desterro, quien en 1629 construyó en la cima una pequeña ermita en honor a Nuestra Señora del Destierro. Años más tarde, la ermita fue ocupada por frailes Marianos y finalmente por frailes Capuchinos italianos.

Fue en el año 1750 cuando Jacinta y Francisca Rodrigues, dos hermanas pertenecientes a una familia acomodada, decidieron consagrarse a la vida religiosa y levantaron en el lugar de la antigua ermita, el Convento de Santa Teresa de la Orden de las Carmelitas Descalzas, que se convirtió en el primer convento femenino de Río de Janeiro. Fue tal la importancia de este convento, que la gente se acostumbró a llamar al morro “el morro del Santa Teresa”, lo que terminó por convertirse en el nombre del barrio que surgió a su alrededor.

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La construcción del Aqueduto da Carioca, conocido hoy como los Arcos de Lapa, que facilitó el abastecimiento de agua a esa parte alta de la ciudad, hizo que los alrededores del Convento de Santa Teresa se poblaran con más rapidez, convirtiéndose ésta en una de las primeras expansiones urbanas que tuvo Río de Janeiro. El morro fue ocupado principalmente por las clases adineradas y por emigrantes europeos, quienes construyeron elegantes mansiones, muchas de las cuales todavía sobreviven.

bondinho de santa teresa rio de janeiro

Bondinho de Santa Teresa

En 1872 la línea del tranvía (bonde) llegó hasta lo alto del morro y el “bondinho de Santa Teresa”, como se le conoce cariñosamente, se convirtió desde ese momento en el mayor símbolo del barrio. Cuando en el resto de la ciudad, el tranvía fue desplazado por los autobuses, los vecinos consiguieron que la línea que cruzaba sobre los Arcos de Lapa y llegaba a lo alto del morro de Santa Teresa no fuera desmantelada, y aunque su circulación fue interrumpida debido a dos lamentables accidentes ocurridos en 2011, la línea poco a poco ha recuperado su funcionamiento (más moderna y más segura) gracias a que ha sido reconocida como parte del patrimonio cultural e histórico de Santa Teresa y de todo Río de Janeiro.

La época dorada del barrio de Santa Teresa fue durante los años veinte del siglo pasado, cuando en lugares como la casa de Laurinda Santos Lobo, hoy reconvertida en el centro cultural Parque das Ruinas, se celebraban elegantes fiestas que reunían a los artistas e intelectuales más destacados de la época y a las más altas personalidades de la sociedad carioca. Otra de esas elegantes mansiones, que aún existe en Santa Teresa y que se puede visitar, es el Museo Chácara do Céu, que fue residencia del rico empresario Raymundo de Castro Maya; la casa, que cuenta con unos preciosos jardines, hoy expone la colección de arte del que fuera su propietario.

Como ocurrió en la mayoría de los barrios de Rio de Janeiro, a partir de los años cuarenta del siglo pasado, el barrio de Santa Teresa sufrió un período de decadencia y deterioro, perdió su status de zona noble y las clases acomodadas empezaron un lento pero continuo peregrinar hacia la zona Sur de la ciudad. Afortunadamente, con la llegada del siglo XXI se inició un proyecto de revitalización de Santa Teresa y nuevamente no sólo intelectuales, sino artistas, empezaron a establecerse en las casas que trepan por el morro, muchas de las cuales han sido convertidas en talleres y atelieres de arte. Estos artistas, con la finalidad de contribuir a mantener esa “atmósfera” en el barrio, organizan actividades de difusión para atraer cada día a más visitantes, la más importante es la llamada “Arte de Portas Abertas”, durante la cual talleres y atelieres abren sus puertas a quienes quieran conocerlos.

Qué ver en Santa Teresa

antiguas casonas señoriales barrio de santa teresa rio de janeiro

Antiguas casonas señoriales reconvertidas en talleres de arte

El Convento de Santa Teresa sigue siendo el principal punto de referencia del barrio y a él se llega subiendo los coloridos escalones de la escalera de Santa Teresa, más conocida como la Escalera de Selarón, en honor al artista chileno que la creó, otro exponente más de ese espíritu artístico que llena todos los rincones.

En la avenida Largo dos Guimarães, que es una de las arterias principales del barrio, hay varias tiendas y puestos de artesanías y objetos originales, e incluso si hay suerte, en especial durante los fines de semana, se posible tropezarse con algún concierto de jazz callejero. El  Largo dos Guimarães es también el centro de los desfiles de los blocos de rua, durante la celebración del Carnaval de Rio de Janeiro.

Por supuesto, ya que se trata de un barrio con un carácter artístico, dos los lugares interesantes que ver en Santa Teresa, son el Museo Chácara do Céu, que guarda una importante colección de obras de arte y, el Centro Cultural Parque das Ruinas que a lo largo del año tiene una nutrida cartelera de espectáculos que van desde conciertos de música clásica hasta teatro para niños.

Santa Teresa se ha convertido además en un importante polo gastronómico, comer o cenar en la mayoría de sus restaurantes es toda experiencia, no sólo por su cocina (la hay variada, para todos los gustos y bolsillos) sino por su especial enclave. desde sus terrazas es posible ver la ciudad de Río de Janeiro extendiéndose a los pies del morro de Santa Teresa, mientras se disfruta de la paz que ofrecen estos rincones rodeados de vegetación y alejados del ritmo frenético de la gran urbe.

Es esa tranquilidad, a pesar de estar tan cerca del centro y de los grandes atractivos turísticos de Rio, y esa sensación de ser transportados en un viaje al pasado, lo que hace que cada día más personas elijan alojarse en Santa Teresa, o por lo menos perderse por su calles. Es verdad que recorrer sus callejuelas empedradas y empinadas puede suponer un esfuerzo físico, pero es igual de cierto que esa es la mejor forma de descubrir sus rincones y aprovechar al máximo lo que este histórico barrio tiene para ofrecer.

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