A pocos días del comienzo de septiembre y la vuelta a los días fríos y nubosos, muchos ven desaparecer sus preciados momentos de descanso y de ocio, pues la llegada de este mes supone el fin del periodo vacacional por un largo tiempo. Es por eso que no son pocos los que ya dirigen sus miradas hacia los siguientes periodos festivos, ya sean días contados de puentes, fines de semana o incluso las ansiadas vacaciones de Navidad. Hay muchos viajeros que no soportan el clima húmedo, por lo que os proponemos visitar un destino que hará las delicias de todos los viajeros: Río de Janeiro, primera ciudad del mundo en recibir el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad.




La ciudad y su clima

Río de Janeiro es llamada “La Ciudad Maravillosa” por la belleza que demuestra al encontrarse rodeada de montañas y de mar, destacando sus playas de arena blanca donde las buenas temperaturas las convierten en un lugar de ensueño. La metrópoli se extiende a lo largo de la costa oeste de la Bahía de Guanabara, englobando los barrios de Copacabana y Itaipú e incluyendo una pequeña variedad islas, como la isla Governador y la famosa isla Paquetá. Reforzando el atributo de ciudad maravillosa, en pleno centro es posible localizar cientos de hectáreas de selva tropical o Mata Atlántica en la que habitan una flora y fauna bastante diversa.

Este paraíso tropical es relativamente joven pero ya es, a día de hoy, una de las ciudades más famosas del mundo y sinónimo de sol, fútbol y carnaval. No obstante, Río es mucho más y alberga en sus calles y extramuros un rico patrimonio histórico y cultural que se entremezcla con su exuberante vegetación y sus verdes montañas, conocidas como morros. Estos morros ofrecen al visitante la opción de poder disfrutar de actividades más orientadas al senderismo y a la escalada, alejándose de esa forma del bullicio de la ciudad.

Todas estas condiciones geográficas le otorgan a Río de Janeiro un clima tropical atlántico donde imperan los veranos calurosos y los inviernos con temperaturas medias. Sin embargo, en zonas ubicadas a mayor altura este clima se suaviza en verano, lo que las convierte en destinos muy placenteros para el turismo. Si viajáis a Río tened presente que, al encontrarse en otro hemisferio, las estaciones del año tienen lugar en una fecha del año distinto a la nuestra. De hecho, el verano en Río comienza en diciembre y se extiende hasta marzo, por lo que si queréis alejaros del frío de vuestra ciudad probablemente este sea un destino idóneo.




Qué ver en Río de Janeiro

Exótica y vibrante, Río ofrece multitud de atractivos que satisfará a todos aquellos que se adentren en sus calles. Si por algo es conocido Río es por su famoso carnaval que tiene lugar en el mes de febrero, una celebración basada en la diversión y la samba donde los brasileños honran a su espíritu más fiestero. Sin embargo, el símbolo indiscutible de la ciudad es sin duda el Cristo Redentor ubicado en el Cerro Corcovado a 710 metros de altura y considerado como una de las 7 maravillas del mundo moderno. Subir hasta aquí deleitará vuestros sentidos con una visión única de la ciudad de Río.

Pero la ciudad alberga muchos más puntos de interés, como sus playas de arena blanca ya mencionadas anteriormente y entre las que destacan las de Ipanema y Copacabana, las más exclusivas de la ciudad. Pasear por su costa viendo el atardecer mientras se degusta un delicioso caipiriña es una de los mejores recuerdos que atesorarás. También puedes visitar el cerro Pan de Azúcar a través de un teleférico que recorre 1330 metros en 6 minutos, pudiendo contemplarse desde su cima las diversas playas existentes en sus alrededores.

Siguiendo con espacios verdes imprescindibles en una visita a Río, tenemos el Jardín Botánico con 157 hectáreas que albergan casi 12 mil especies de plantas procedentes de todos los lugares del mundo. Por otra parte, si sois más de historia, siempre podéis dar un paseo por el barrio Santa Teresa que conserva edificios de la época colonial y se encuentra situado en lo más alto de uno de los morros.

Río es uno de esos destinos que merecen realmente la pena visitar debido a la cantidad de atributos y elementos que tiene para ofrecer al público y enamorarlos. Un lugar mágico que se convertirá en el lugar predilecto de muchos viajeros.

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